La IA ya escribe buena parte del código de muchos desarrolladores, pero no todos están contentos con el cambio. Repasamos qué revela el State of Devs 2026 sobre su uso, las opiniones enfrentadas, el desgaste profesional y la presión en el trabajo. También ponemos límites a lo que estos datos permiten concluir.

Mientras tú todavía decides si merece la pena integrar un asistente de IA en tu flujo de trabajo para desarrollo de software, la mediana de los desarrolladores que respondieron al State of Devs 2026 ya genera con IA generativa el 63 % de su código. Y casi la mitad (un 49 %) dice que escribe con IA tres cuartas partes o más. Así que, si todavía la usas "para consultas puntuales", probablemente trabajas de forma (digamos) diferente a la de muchos de los profesionales del software que conoces.
Lo anterior no sale de una opinión o de una nota de prensa, sino que viene de los resultados de la encuesta que hace Devographics, los mismos de que hacen los informes State of JS y State of CSS, con gran influencia en la profesión. Esta encuesta en concreto se centra en la parte no técnica de la profesión: dinero, empleo, salud y, por supuesto, qué piensan de la IA y como la usan.
Vamos a ver algunos datos que nos han llamado la atención y que nos parecen imporrantes para todo aquel que se dedica al desarrollo de software.
Antes, una advertencia: el State of Devs 2026 no es una muestra representativa de todos los desarrolladores. Casi todas las respuestas llegaron en inglés, una de cada cuatro viene de EEUU, y el trabajo más habitual de los 5.463 que respondieron es frontend con JavaScript y TypeScript. Además, la gran mayoría son hombres de unos 36 años y con más de una década de experiencia, y casi nadie lleva menos de cuatro años en la profesión. Como la encuesta es abierta y se difundió entre quienes ya siguen las comunidades de Devographics, también es posible que respondan más quienes tienen una opinión muy establecida sobre la IA. Solo hubo 140 respuestas desde España y comparamos herramientas, stack web y presión laboral con Alemania, Francia o Reino Unido, que sí pesan mucho en la muestra. Por eso, creemos que te pueden servir como señal de lo que quizá ya esté ocurriendo en tu empresa o en tu entorno, no tanto como medida exacta de lo que pasa en el mercado español. Aun así, creemos que los datos son interesante y merecen que les prestemos atención para el España también, porque aunque quizá vayamos algo por detrás en muchos casos, en unos meses sin duda estaremos ahí también.
¿Cuánto código escriben ya los desarrolladores con IA?
Mucho más de lo que se suele reconocer en público. Cuando la encuesta pidió estimar qué porcentaje del código se genera con IA, la respuesta más repetida fue el 87,5 % (1.009 personas), 470 respondieron "100 % IA" y la mediana quedó en el 63 % (o sea, más de la mitad de los que contestaron dicen que generan más del 63% de su código con IA):

Solo un 9 % (455 personas de 4.846) dijo que no usaba IA en absoluto, lo cual empieza a ser ya una rareza y en un año será seguramente cosa de irreductibles galos.
Aquí, a la advertencia de antes le añadimos otra importante: eso de "porcentaje de código generado" es una autoestimación "a ojo" de los que responden, pero no una medida directa y fiable. Así que debemos usarlo tan solo como la tendencia de un grupo muy concreto de desarrolladores web con experiencia, no como el dato general ni el de tu empresa. Pero nos da una de por dónde van los tiros. Y los tiros apuntan a un porcentaje muy alto, aunque no sea este.
Hay un matiz curioso. Los desarrolladores de más edad generan menos código con IA, pero la valoran mejor. Los autónomos también la usan menos y la ven con más recelo. Y solo un 9 % de las respuestas viene de gente con cuatro años de experiencia o menos, así que la generación que aprende a programar con IA desde el primer día apenas aparece en el estudio.
Ahora bien, estas respuestas no miden la calidad del código ni cuánto trabajo se ahorra. Así que usarla mucho tampoco significa estar contento con ella. Y eso nos lleva a otra parte de la encuesta con datos muy interesantes. Vamos a verlo...
¿Por qué la IA divide tanto a los desarrolladores?
Porque las opiniones se reparten casi por la mitad. Con una escala de -100% a 100 %, un 49% se sitúa en el lado positivo y un 39 % en el negativo, con un 11% dentro de la zona neutra. La mediana cae justo en 50 %:

Es muy raro encontrar una tecnología con tanto uso y con tan poco consenso 🤔
Preguntados por qué les preocupa de la IA (podían elegir hasta cuatro riesgos), lo más citado fue el impacto ambiental (55 %) y el desplazamiento de empleos (55 %). Detrás vienen el AI slop (contenido basura generado en masa), los efectos negativos sobre la cognición, y el uso militar. Los problemas de seguridad quedan por debajo, y los derechos de autor bastante más abajo.

Resulta muy llamativo que lo que más inquieta a quienes programan no sean precisamente las cuestiones más técnicas.
También hay un patrón político. Según el propio informe, quienes ven la IA con mejores ojos tienden a situarse más a la derecha en el espectro político, y la preocupación ambiental se concentra en el lado izquierdo (más del 50% de los encuestados están más en el espectro de la izquierda). No citamos esto aquí para abrir otro debate, sino porque muestra que la opinión sobre la IA depende de muchas cosas además de la experiencia con la herramienta.
Sacha Greif, fundador de Devographics, dice en las conclusiones del estudio algo bastante revelador: después de once años haciendo encuestas, le parece "casi pintoresco" que las grandes preguntas hayan sido tradicionalmente si elegías React o Angular para programar. Así que, si el debate ya no va de herramientas, hay que preguntarse de qué va. Y una de las respuestas está en cómo se sienten las personas que las usan. Lo cual nos lleva al siguiente apartado...
¿Qué relación hay entre IA, salud mental y burnout de los desarrolladores?
Existe una relación que el estudio no puede demostrar, pero que tampoco se puede obviar. Ante la afirmación: "las herramientas de IA han tenido un impacto positivo en mi estado mental", un 46 % respondió que no está de acuerdo, un 32 % se quedó neutral y un 23 % sí está de acuerdo. Según el informe, ese efecto negativo se relaciona con sentirse agotado y desilusionado con la industria.

El contexto previo ya era malo. El 62 % de los encuestados reconoce haber sufrido burnout (o sea, estar quemado) en algún momento de su carrera (la misma cifra que el año pasado). Las emociones más citadas sobre el sector hoy son cansancio (52 %), desilusión (46 %) y, en tercer lugar, curiosidad (41 %). Alrededor de dos tercios habla de menos motivación o más cinismo recientemente.

Ojo con interpretar esto como "la IA provoca burnout". El informe no mide causas. El andar quemado ya era habitual antes de que los asistentes de código se generalizaran, y entre los problemas laborales más citados a lo largo de la carrera están la mala gestión (3.374 personas) o los problemas de conciliación (3.114).
Lo que el resumen del informe apunta es que existen evidencias tempranas de que ciertos usos pueden favorecer el agotamiento. Uno de ellos es la sobrecarga cognitiva de supervisar agentes en paralelo, que ya tiene nombre propio entre desarrolladores: AI brainfry.
Si el cansancio no depende solo de la herramienta, entonces el entorno que la rodea pesa tanto como ella.
¿Cambia la IA el trabajo del desarrollador o solo las expectativas?
Evidentemente las dos cosas. Preguntados por la postura de su empresa sobre la IA, solo un 3 % dice que su empresa desaconseja la IA y un 14 % que es neutral. El 52 % afirma que se anima a usarla pero eso no cambia su conducta, y el 30 % reconoce que la usa más de lo que haría por iniciativa propia a causa de ese empuje.
El informe advierte de que ser demasiado estrictos con cuotas o tablas de clasificación de uso de IA tiene consecuencias negativas sobre la satisfacción laboral y el estado mental.
Entre los comentarios libres de la encuesta (más de 1.500 personas escribieron algo), los temas más repetidos son el impacto sobre el propio trabajo, el rechazo a la IA, y cómo la dirección exige niveles de productividad difíciles de sostener.
Sobre el futuro laboral, el panorama es menos apocalíptico de lo que se suele leer:

Aproximadamente un 19% cree muy probable tener que cambiar de carrera por razones ajenas a su voluntad en cinco años, y otro 23% dice que puede que ocurra. Pero la mayoría (un 57%) lo ve poco probable. Los propios autores deducen que los desarrolladores no "compran" del todo la narrativa del reemplazo inmediato por IA. Las preocupaciones tradicionales siguen pesando más: casi 1 de cada 10 sufrió un despido en los últimos 12 meses.
En conclusión
Si bien, con todas las precauciones que hemos dado al principio, el informe no tiene por qué ser representativo del estado actual de todo el sector y puede tener muchos sesgos, sigue siendo una brújula interesante del sentir de una parte importante de los desarrolladores.
Los datos dicen que la IA ya está integrada en el trabajo de muchos, que opinan sobre ella de forma muy dividida, y que el coste que más preocupa es humano. Si lideras un equipo, mide el bienestar además de la velocidad.
Y si tu trabajo es más técnico y cercano al código, tu mejor defensa es decidir cuándo usar la IA, no solo cuánto. Y por otro lado, reforzar los conocimientos de base, las habilidades blandas y el conocimiento de tu sector (lo de siempre: intenta tener en mente para qué haces las cosas y no solo cuáles hay que hacer). Eso marcará la diferencia en esta era disruptiva que nos está tocando vivir.