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¿Te suena de algo esto?

  • - Te apuntas a un curso de programación en una academia. La mayor parte de las veces llegas tarde, la clase no va a tu mismo ritmo (muy rápido o muy lento). Casi no puedes preguntar al profesor porque hay 14 alumnos más en el aula. Cuando por fín termina el curso y puedes empezar a aprobar lo aprendido, estás solo, ya no puedes preguntarle a nadie las dudas.
  • - Necesitas averiguar cómo se hace algo -> buscas en Google -> ojeas unos posts -> intentas adaptarlo pero no son exactamente lo que necesitas -> pierdes la mañana porque no puedes pararte a analizar el código o te resulta muy complicado entenderlo.
  • - Te apuntas a un curso online baratito, de esos de ver muchos videos que te convierten en un profesional en un mes: pierdes el tiempo viendo a un tio en la pantalla y leyendo PDFs sin apenas practicar
 
  

¿Estás harto de dar palos de ciego?

Te contamos cómo lo vemos nosotros...

Por un lado, acudir a una academia o contratar a docentes para impartir clase en las instalaciones de una empresa tiene la ventaja de ser muy cómodo para el alumno, pues en un tiempo reducido se recogen de manera condensada muchos conocimientos. Puede ser lo más adecuado si el alumno tiene mucha experiencia y desea aprender rápidamente los fundamentos de una tecnología o si el objeto del estudio es de aplicación directa a un proyecto.

No obstante, cuando estamos en un aula,  lo que hacemos es atender a un profesor, tratar de hacer rápidamente las prácticas que nos indique, e intercambiar preguntas con él. El docente tiene que repartir su atención, además, entre otras personas que siguen el mismo curso.

Así mismo, un curso presencial se limita a un determinado tiempo al día en el que, normalmente, se somete al alumno a un bombardeo de información difícil de asimilar y madurar en tan poco tiempo. Además, es muy probable que el estudiante no disponga de capacidad para practicar lo aprendido en solitario, más allá de los ejemplos guiados del aula.

Por todo ello, y sin ser un programador experimentado,un alumno no se puede preparar para ser programador profesional en cualquier tecnología con unas horas de clase.

Formas de aprender: el cono de Dale

Edgar Dale fue un pedagogo estadounidense conocido por su famoso cono de la experiencia. Estudió las diversas formas de aprendizaje para analizar la profundidad de retención que se conseguía con cada una. Reflejó los resultados de su estudio en un Cono o Pirámide del aprendizaje que revela claramente la efectividad de cada método.

Cono de Dale sobre formas de aprender

Cada franja del cono representa una forma de aprender. Las etiquetas de la izquierda muestran acciones que se realizan habitualmente cuando estamos aprendiendo programación (leer un libro, asistir a clase…) y  las de la derecha reflejan el porcentaje de efectividad de cada una de estas acciones.

Se puede comprobar que lo más efectivo consiste en hacer uno mismo lo que está intentando aprender. Para ello, primero, necesitamos adquirir unas nociones previas mediante lectura, visionado de demostraciones prácticas, etc…

La mejor metodología de aprendizaje

Desde campusMVP consideramos firmemente que la mejor forma de aprender es la que representada en el siguiente diagrama :

Secuencia de Aprendizaje TIC

Una formación de aula dispone de las partes superiores de la pirámide del aprendizaje, es decir, leer, oír, ver y oír + ver. Pero es mucho más difícil que existan las partes correspondientes a la base, que son las realmente efectivas.
Estas actividades de la base de la pirámide, bien hechas, serían las que están dentro del recuadro grande en el diagrama, y son inherentemente cíclicas: es un bucle del que no deberíamos salir hasta haber practicado lo suficiente.

Y esta es responsabilidad del alumno, no la del profesor. Sin mucho trabajo propio es imposible aprender bien, por muy bueno que sea el docente. El profesor en esta fase debe ser un apoyo para ayudarnos con las dudas que nos tienen que surgir necesariamente al practicar. Sin dudas no hay aprendizaje.

El principal problema para ejecutar la parte del bucle en un aula es el tiempo. Por eso un curso técnico impartido en un aula es difícil que llegue a calar lo suficiente como para decir que estamos preparados.

e-Learning para la formación técnica

Se puede plantear el mismo curso que, en lugar de ser en un aula, lo recibimos on-line, a través de contenidos en una plataforma de e-Learning y con el apoyo de un tutor para resolver dudas y poder plantearle discusiones.

En la plataforma el alumno tiene un material formativo teórico constituido por texto+imágenes, así como vídeos o demostraciones poniendo lo anterior en la práctica. Puede volver sobre ellos tantas veces como precise sin perderse ningún detalle. Por supuesto, es importante que este material ofrezca información relevante y ordenada que sirva como guía durante el aprendizaje. La red está llena de material que se puede usar para aprender, pero es muy difícil encontrarle un hilo, una coherencia, por eso esta parte reviste una especial importancia.

Por otro lado, en la formación online el alumno no está supeditado a unas horas concretas para aprender, practicar o preguntar, sino que tiene mucho tiempo para repetir el ciclo del aprendizaje práctico y fijar los conceptos.

Surgirán dudas que habrá de preguntar formulándolas de una manera bastante precisa, pues no es lo mismo que decirlas de palabra, y esto es otra forma más de aprendizaje, pues nos obligará a reflexionar y concretar los detalles de la tecnología.

El tutor contestará las dudas al mismo tiempo que seguimos practicando y/o estudiando en paralelo. No se interrumpe el estudio como en un aula donde las dudas son síncronas, ya que on-line la comunicación suele ser asíncrona (mensajería, foros). La excepción son casos muy particulares que puedan requerir de un diálogo en directo para una duda concreta difícil de resolver (chat, videoconferencia).

Obtener respuestas rápidas y precisas por parte de los tutores que asisten tu formación es muy importante. No sirve que te contesten dos días más tarde.

Otra cuestión importante es fijarnos objetivos claros de aprendizaje y cumplirlos. Uno de los peligros de la formación on-line es que como siempre la tenemos disponible y siempre estamos muy liados, la vamos dejando para mañana, y acabamos por no hacerla. Apuntarse a suscripciones de vídeos online es lo más parecido a anotarse al gimnasio para luego acabar por no ir nunca. En ese sentido disponer de una fecha clara de fin para la formación es muy beneficioso, pues ayuda a fijarnos objetivos temporales. Si luego además disponemos de hitos intermedios durante la formación, mucho mejor. Y si nos quedamos atrás o vamos lentos cumpliendo los objetivos y nos avisan y tiran un poco de nosotros, sería perfecto.

Este ciclo de aprendizaje práctico y auto-estudio guiado sin duda se convierte en el más efectivo para aprender cualquier disciplina técnica.

campusMVP se dedica con especial hincapié a la formación on-line para programadores precisamente porque creemos en que es la mejor manera de aprender este tipo de disciplinas. Por supuesto, la teleformación no será efectiva si no hay un compromiso y un interés por parte del alumno.

El hecho de que la formación on-line no sea todavía la principal vía de formación de los programadores en particular y los técnicos en general no deja de resultar llamativo, puesto que, por todo lo expuesto, el e-learning tutelado de calidad es sin duda el método más efectivo y rentable de aprender.